19/11/07

Lenguajes, pensamiento visual e Internet


Este artículo forma parte de la Tesina titulada “Las Neurociencias en el aula” para la Licenciatura en Tecnología Educativa de la Facultad Regional San Nicolás, dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional.
La intención es que por un momento reflexionemos y analicemos este fenómeno que es Internet y su relación íntima con los lenguajes. La diversidad de los lenguajes (visuales, escritos, orales, etc.) presente en la red forman parte de la esencia del ser humano. En síntesis, Internet (como creación tecnológica) viene a ser esa “caja de Pandora” primordial, en la cual todos los lenguajes han sido “encerrados” o integrados nuevamente.

El invento del alfabeto en torno al año 700 a. C., constituyó el cimiento para el desarrollo de la filosofía y la ciencia occidentales tal y como los conocemos en la actualidad (CASTELLS, 1996). Esto hizo posible construir un puente entre la lengua hablada al lenguaje, con lo que se separó lo hablado del hablante y se posibilitó el discurso conceptual (HAVELOCK, 1982). Este vital momento permitió alcanzar un nuevo estado mental denominado “la mente alfabética” (HAVELOCK, 1982). En síntesis fue el alfabeto el que brindó, en occidente, la infraestructura mental para la comunicación acumulativa, basada en el conocimiento.

Esta mente alfabética tuvo sus costos para la expresión humana, porque separó la comunicación escrita del sistema audiovisual de símbolos y percepciones, tan importante para la comunicación humana (CASTELLS, 1996), en síntesis el discurso escrito suprimió y arrojó el mundo de los sonidos e imágenes al campo de las artes. Aquí en el lenguaje iconográfico se podría crear un hipervínculo para ampliar este tema. Para comenzar, habría que remontarse a un período de la vida del ser humano que abarca aproximadamente desde unos 40000 a 10000 años, precisamente el final del último período glacial. Sin duda la atracción que ejerce este período se debe en parte al hecho de que las culturas desarrolladas parecen “haber sido creados por hombres como nosotros”[i] por hombres que en el Siglo XX fueron llamados Cro-Magnon. Acaso lo más importante de todas las realizaciones de estos Homo sapiens – sapiens fue el arte. En las paredes y los techos de las cuevas, en figuras de arcilla, en objetos decorados, estos hombres exhibieron una maestría artística sin precedentes. Esta maestría se puede relacionar con un trabajo realizado por Randall White[ii] titulado: “El pensamiento visual en la Edad de Hielo”. Este trabajo descubre el registro arqueológico que, de repente, hace unos 35000 años, se produjo una explosión de imaginería visual: representaciones de animales, finamente tallados en piedra, hueso y marfil. La pregunta clave es: ¿Obedeció esa eclosión a una progresión biológica o resultó de un extraordinario desarrollo de la capacidad cultural de nuestros antepasados? En las raíces de todos estos adelantos hay una creciente capacidad de pensar y comunicarse por medio de imágenes[iii]. Esta capacidad creciente podría explicar el florecimiento del progreso tecnológico que caracteriza al Auriñaciense[iv], las innovaciones en el dominio de la imaginación espacial y visual no son independientes del adorno corporal. Adornar el cuerpo es un modo de construir y objetivizar una serie de diferenciaciones sociales. Esta nueva capacidad de aislar atributos y transferirlos a otro contexto tendría profundas repercusiones. Este tipo de pensamiento visual es tan corriente hoy en medios técnicos que resulta difícil darse cuenta de que pudo tratarse de un paso adelante relativamente reciente y revolucionario en el campo de la cultura. En la obra de Brooke Hindle[v], especialista en historia de la ciencia durante muchos años en la Universidad de New York, se considera el carácter revolucionario que el desarrollo del pensamiento visual pudo tener. Sus estudios de la revolución industrial ponen en relieve el significado de la manipulación de la imagen. Señala que casi todos los inventores industriales pensaron en términos de imágenes y acentúa el importante papel de la “explosión” del dibujo en las innovaciones técnicas. Quizá no sea una coincidencia que las primeras imágenes representativas aparecieron durante uno de los principales períodos de innovación tecnológica y social de toda la historia de la humanidad.
White agrega a esta idea de innovación visual, el lenguaje como trasfondo de dichas revoluciones. Para servir de base a un nuevo cambio social, técnico y comunicativo. Los avances de aquella época presuponen, sin embargo, innovaciones en el manejo de las imágenes. Aunque para estas innovaciones determinados tipos de instrumental neuronal eran un requisito previo. Pero él explica que el comienzo de las representaciones icónicas no ha de interpretarse como el paso de un umbral neurológico. Al contrario, fue con más probabilidad, una transición cultural[vi], basada en la implementación de convencionalismos representativos y compartidos.

Haciendo un salto de varios siglos hacia delante, un joven en la actualidad se halla familiarizado con el mundo de la imagen. El estudiante lleva ventaja sobre su profesor, al menos por tres razones (APARICI – GARCIA, 1998):

1. El período de formación del joven ha estado repleto de estímulos visuales.
2. El contacto con dichos medios le ha hecho aprender a descodificar el lenguaje audiovisual con mayor rapidez que sus mayores.
3. La facilidad para expresarse en imágenes es algo casi connatural a las actuales generaciones de jóvenes.

El educador debe asumir estas cuestiones y que ha sido formado con otra base cultural que puede provocarle un distanciamiento con el lenguaje de la imagen. Toda forma de expresión tiene sus propias normas, su propia estructura. Suele suponerse que las imágenes forman un lenguaje transcultural que todos pueden entender e interpretar, pero no es así (APARICI –GARCÍA, 1998). La memoria, la experiencia y el marco cultural de un individuo varían de una sociedad a otra e intervienen directamente en la “lectura” de la imagen de la realidad. La realidad es, al mismo tiempo, una y múltiple porque:

Ø una, el objeto existe, tiene entidad y es
Ø y múltiple, porque los habitantes de diferentes culturas no tienen las mismas percepciones acerca de las cosas y tampoco los mismos códigos para interpretarlos.


Esta idea se complementa con lo que expresa Castells[vii] cuando menciona que en la actualidad una transformación tecnológica está integrando varios modos de comunicación en una red interactiva, es decir la formación de un supertexto y un metalenguaje integra (por primera vez en la historia) en el mismo sistema las modalidades escrita, oral y audiovisual de la comunicación humana y agrega:

"El espíritu humano reúne sus dimensiones en una nueva
interacción entre las dos partes del cerebro, las máquinas y
los contextos sociales . Además al cambiar la forma de la
comunicación, determina decisivamente la cultura"


Hasta aquí se tiene un marco referencial bastante interesante para introducirnos en Internet como recurso educativo. Pero antes de avanzar en el tema y considerando que este trabajo tiende a buscar relaciones, es interesante conocer el aporte de Mabel Pipkin Emong[viii] sobre la dicotomía planteada con relación a que si es mejor un libro tradicional o uno electrónico. Antes de exponer una respuesta esta autora se inclina por considerar algunos argumentos para superar dicha dicotomía. Por ejemplo la neuropsicología y la psicolingüística iluminan este problema cuando especifican las funciones que tradicionalmente cumple cada uno de los hemisferios cerebrales (recordar lo planteado por Sperry) autores como Mc Luhan y Marshall (1990) estiman que los estudiantes presionan el uso del hemisferio derecho por el empleo de la televisión y otros medios electrónicos, enfrentándose a las exigencias de los proyectos o diseños curriculares en los cuales se requiere el uso del hemisferio izquierdo[ix]. Ante esta situación se debe considerar que independientemente del soporte que se utilice (PIPKIN, 1998) libro impreso versus libro electrónico, la lectura de dichos textos en la escuela tiene que conciliarse con estrategias que dinamicen orienten y faciliten la comprensión de los niños.

Para apoyar la idea del cambio que se está provocando por medio de las nuevas tecnologías podemos mencionar lo expresado por Francisco Ortiz Chaparro en el libro de Julio Neveleff :

“Parece que ya hubiera surgido un “hombre nuevo” más
motivado hacia la cultura audiovisual que hacia la imprenta.
La difusión de nuevas tecnologías ha provocado un cambio
en la disposición del consumo durante el tiempo libre,
acercando al individuo al video, en detrimiento de la lectura.
Para la obra científica y técnica las computadoras presentan
grandes ventajas sobre el libro, por la rapidez y precisión para el manejo de datos”


Neveleff se pregunta: ¿qué es lo que nos diferencia a usted o a mí o a nuestros vecinos cuando vemos los mismos programas de televisión? Y responde: nuestra actitud ante el mensaje. La mayor o menor dedicación que pongamos en descifrar su código, y el bagaje con que contamos para hacerlo (NEVELEFF, 1995).



INTERNET COMO RECURSO DIDÁCTICO

“Lo sustancial no reside en el medio elegido, sino en la función
que éste cumple: la de abrir a los educandos canales de
comunicación a través de los cuales socializan los productos de
su propio aprendizaje”
Mario Kaplun

Si los componentes básicos de cualquier situación de aprendizaje, sea este implícito o explícito, son: a) los resultados, lo que cambia como consecuencia del aprendizaje (lo que se aprende; b) los procesos, participación de mecanismos cognitivos (cómo se produce ese aprendizaje) y por último C) las condiciones, tipo de intervención o práctica educativa, (cómo, cuándo, quién, etc.) (POZO, 1997) es necesario resaltar la importancia de una buena articulación de dichos elementos constitucionales. Ahora bien, la utilización de Internet deberá trabajar con los aportes de las neurociencias acerca de la inteligencia humana. El diseño, los elementos iconográficos, la red de significados, los vínculos y la información contenida y organizada por ejemplo en un sitio, deberán estar en sintonía con dichas teorías y transformarse así en un complemento importantísimo del aprendizaje formal de nuestros estudiantes.

Es vital que el docente realice una adecuada contextualización de todo lo concerniente a la clase, más precisamente a los contenidos que seleccione, a los materiales de que dispone, a los conocimientos que tiene de sus alumnos, a las lecturas que haga de las condiciones institucionales y especialmente a su composición de la clase. Recordemos que la composición de una clase es un proceso interactivo que se vincula con la creatividad (una forma de aprovechar la oportunidad que ofrece la realidad) (SPIEGEL, 1999).

Internet es una gran tentación hecha realidad para trabajar y aprovechar como recurso. La coexistencia de medios que posee es su máxima ventaja, aprovecharlos para complementar el aprendizaje de los jóvenes es alentador.
Pintado este panorama la intervención del docente apunta a las condiciones en que los alumnos aplican sus procesos. Esto se podrá realizar mediante el aumento de probabilidades para acceder y manipular el objeto de estudio.
Las neurociencias actúan aquí como bisagras para allanar el camino hacia la construcción o composición de clases más acordes con las realidades cognitivas de los alumnos.

Si consideramos a Internet como un recurso es porque tenemos que disponer de él, por consiguiente sabemos de su existencia, reconocemos en él una herramienta útil y podemos utilizarlo como lo planeamos. Visto así la composición es un proceso interactivo que se vincula con la creatividad.

El docente compositor busca diferentes formas de enseñar (SPIEGEL, 1999) diversificando los lenguajes y los escenarios de aprendizaje. Abre oportunidades. Cuando se desea componer actividades educativas a través de Internet es necesario comprender que cuando la utilizamos como recurso nos involucramos en un collage de lenguajes, en donde es necesario tener en cuenta los hemisferios o cuadrantes cerebrales, ya que nuestros aprendices potencialmente “leerán” un contenido de diferentes formas
.
Las diferentes formas del lenguaje se transforman como herramienta para expresar el pensamiento humano, dentro de un contexto influenciado por las nuevas tecnologías, exigiéndonos una interpretación y comprensión previa de dichas formas de lenguaje. Es decir el efecto oportunista (PERKINS, 2003) se debe desterrar al utilizar los recursos informáticos, el solo hecho de contar con un recurso no implica un efectivo aprendizaje. Acceder con un carácter lógico[x] al uso de Internet, requiere de una capacidad de análisis de la información brindada, de procedimientos básicos para poder entender y leer dichos datos. Acomodar la estructura educativa al servicio de un recurso o pensar que Internet está brindando una oportunidad.


INTERNET, EL DOCENTE Y SU COMPOSICIÓN

Nuestros alumnos pertenecen a una comunidad social y a su vez a una comunidad educativa en donde comparten junto con sus familias códigos, normas y valores determinados. Teniendo en cuenta este aspecto es interesante que nosotros actuemos como mediadores dentro de los canales de interacción comunicacional. Internet es una alternativa mediadora y como toda mediación es necesario “acordar”, “formar” e “interpretar” los códigos comunicacionales para un determinado fin.

La idea es la de crear un espacio de formación, un espacio para orientar la lectura crítica, la posibilidad de construir herramientas para el “acceso lógico” de nuestros alumnos, tendiendo a construir junto a ellos las herramientas cognitivas necesarias o útiles para afrontar y saber aprovechar Internet. Aquí vale la aclaración que Internet deberá ser un complemento, una herramienta, un espacio más para trabajar, un espacio para aprender y enseñar.
Es interesante mencionar qué criterios de organización debe tener un sitio que construyamos o elijamos para nuestras clases, teniendo en cuenta sus características hipertextuales o hipermediales y por qué no volcar estos criterios en las aulas. A continuación se mencionarán algunas de las 15 reglas básicas que debe tener un documento hipertextual (Herrero Solana, 1998)[xii] :

· USAR NOMBRES DESCRIPTIVOS PARA LOS ENLACES: las palabras portadoras de enlaces deben informar de forma clara y concreta.

· FIRMAR CADA DOCUMENTO: brindar información sobre el autor, así como también la dirección electrónica. Teniendo en cuenta que mucha información digital es incorrecta o errónea.
· FECHAR CADA ACTUALIZACIÓN: es una información valiosa para evaluar la actualidad de los datos.

· MENCIÓN DE RESPONSABILIDAD DE CADA PÁGINA: cuando un documento está compuesto por más de un archivo o página, es necesaria repetir los datos que guían hacia que página o sitio pertenece. Esto se debe a que es factible acceder al documento por cualquiera de sus páginas y no solo por la principal.

· CUIDAR LA ESTRUCTURA DEL DOCUMENTO: Cuando el documento es bastante grande es necesario contar con una tabla de contenido.

· NO ENLAZAR CON ARCHIVOS INCONCLUSOS: es conveniente en todo caso colocar un mensaje del tipo: “en construcción”.

· PLANTEAR UNA ESTRUCTURA DE CAPÍTULOS DE ANTEMANO: se relaciona con el anterior, si existen varios autores que participaron de la confección, debe existir un coordinador o compilador que marque las pautas.

· PRESENTAR REFERENCIAS LO MÁS COMPLETAS POSIBLES: para que el usuario decida la validez de un enlace sin la necesidad de ingresar en él.

Estas reglas apuntan a una organización coherente del material de lectura, ofreciendo simultáneamente la “libertad” de reconocer el documento con elementos guías. Roland Barthes (1980) considera que el hipertexto se transforma en un punto de inflexión donde reformular la relación entre el autor y el lector, cuando afirma que:

“Lo que está en juego en el trabajo literario es hacer de lector no ya un consumidor, sino un productor de texto. Nuestra literatura está
marcada por el despiadado divorcio que la institución literaria mantiene entre el fabricante y el usuario del texto, su propietario y
su cliente, su autor y su lector. Este lector está sumergid en una especie de ocio, de intransitividad, y ¿por qué no decirlo?, de
seriedad, en lugar de jugar el mismo de accede plenamente al encantamiento del significante a la voluptuosidad de la escritura, no le queda nada más que recibir o rechazar el texto: la lectura no es
más que un referéndum. Por lo tanto, frente al texto escrito se le establece su contravalor, su valor negativo, reactivo: lo que puede
ser leído pero no escrito, lo legible.”[xiii]


CRITERIOS E IDEAS BÁSICAS PARA VINCULAR INTERNET CON EL AULA

El área o espacio curricular en dónde se aplicará o se llevará a cabo la integración no es alguna en especial, sino más bien en todas. Aquí yace el desafió del docente, el de buscar con un marco teórico definido las oportunidades o alternativas. La composición de cada clase, de cada espacio curricular no solo deberá modificar la forma de trabajar un contenido sino también el lugar físico en donde se registren las actividades o resultados del aprendizaje, llámese: carpeta, cuaderno, etc. Si queremos que los alumnos sientan la familiaridad con Internet y sus clases, debemos mostrar que la organización virtual no es algo extraordinario, sino que su estructuración obedece a un sentido lógico y no lineal de la información (vínculos o hipervínculos).

Prof. Lic. Marcos A. Sola


[i] Este comentario es de Philip E. L. Smith, Profesor de Antropología de la Universidad de Montreal (extraído de la colección: Orígenes del hombre tomo 9 “El Hombre de Cro- Magnon (I) (1993).
[ii] Doctor en Filosofía en la Universidad de Toronto. Profesor de Antropología de la Universidad de N. Y. Parte del trabajo descrito en este capítulo surgió al percatarse de que los museos norteamericanos tenían enormes colecciones de arte y utensilios de la edad de Hielo en Francia. Su artículo se encuentra en la revista de investigación y ciencia nº 156. (1989).
[iii] En los últimos tiempos el lenguaje iconográfico ha estado ocupando muchos espacios en los medio de comunicación (cine, TV., video clip, etc.) por ende su poder de comunicación es utilizado entre los jóvenes.
[iv] Período del Paleolítico que caracteriza el estilo de fabricación de utensilios que se extiende desde los 35000 a los 20000 años.
[v] Citado en el trabajo de Randall White
[vi] Los autores señalan que la imagen es utilizada en la mayoría de los casos, como un medio para o un vehículo de, y que los medios de comunicación pueden servir como instrumento de pensamiento y reflexión en sí mismos. Además la imagen es particularmente apta para otro modelo didáctico de carácter participativo, que puede convertir el proceso de enseñanza y aprendizaje en un acto con sentido en sí mismo y en su respectivo contexto.
[vii] Manuel Castells es profesor de sociología y profesor de planeamiento regional en la Universidad de California.

[viii] Profesora de ciencias de la educación y especialista en educación diferenciada (UN de ER) además de otros y numerosos artículos, publicaciones y trabajos.
[ix] Mabel Pipkin cita un trabajo de Sacks (1990) que plantea que se puede profundizar las relaciones entre ambos hemisferios a través del sistema de comunicación de los sordos, ya que demuestra que las gramáticas espaciales tridimensionales, diferentes del lenguaje, están ubicadas en el hemisferio izquierdo, aunque tradicionalmente estas funciones estaban localizadas en el hemisferio derecho. En estos estudios se comprobó que los signos – lenguaje de los sordos – conversaban y enfatizaban ambas facetas, la icónica y la abstracta.

[x] Spiegel para explicar que por un lado las personas necesitan una base cognitiva para aprovechar y poder entender la información volcada en Internet. Saber que es lo que se busca y lo que se quiere para luego seleccionar lo necesario y por último el acceso físico hace referencia a la disponibilidad del recurso, en este caso una computadora.
[xi] Spiegel considera que aquí comienza la construcción de la clase y que el docente vuelca sobre la “mesa” el conocimiento que tiene de sus alumnos, los objetivos, los contenidos a enseñar, todo su saber docente aplicado: su saber enseñar, los materiales que conoce y lectura personal del proyecto institucional.

[xii] El trabajo de Víctor Herrero Solana denominado Hiperdocumentos referenciales forma parte de una tesis realizada por él para la UNAM en la cual pretende que dichos hiperdocumentos sean una herramienta de trabajo para la diseminación de recursos informáticos de la red entre los usuarios.

[xiii] Extraído del libro “S/Z” de Roland Barthes

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